Comunicado de prensa
El 25 de octubre de 2019, luego de más de 10 años preparando esta iniciativa, nació formalmente el Partido Nueva República, una alternativa política basada en 12 principios ideológicos que son encabezados por uno, el principal: “La Defensa de los valores cristianos como base de la civilización occidental. Defensa de la familia y defensa de la vida”.
A partir de este principio, Nueva República basa toda su plataforma en los valores morales absolutos y principios encontrados en las Escrituras y, a partir de ahí, desarrolla todas las propuestas sociales, económicas, políticas y de reorganización de la justicia y la seguridad, para rescatar a Colombia del lugar a donde la han postrado los gobiernos a lo largo de su historia.
Tenemos la firme convicción de que nuestra propuesta, la única en su género en toda la historia de esta patria, es la única viable.
Desde ese 25 de octubre de 2019 hemos venido trabajando en la capacitación y conformación del liderazgo en las regiones; liderazgo que ha asumido el reto de trabajar regionalmente en las soluciones de sus entornos, construyendo las redes sociales y llevando la delantera para soportar y vencer los numerosos obstáculos y amenazas que se han desatado sobre nuestros líderes, sus hijitos y familiares, buscando el miedo y la deserción para que el esfuerzo aborte.
Pero no lo han logrado.
El 28 de enero de 2021 se tomará juramento al Comité Regional de Bogotá, cuya dirección está en cabeza de Andrés Felipe Rojas, Jeison Muñoz y Diego Nieto, tres jóvenes y valientes colombianos que dirigirán el trabajo de Nueva República en Bogotá.
La ceremonia de Toma de Juramento se hará de forma privada en el Hotel Casa Quinta, en pleno centro de la capital colombiana, y tendrá la participación internacional del capitán Oscar Platero (Guatemala) y Viviana Padelín (Argentina), miembros honorarios de Nueva República y conocidísimos luchadores políticos en favor de las libertades civiles en el continente.
Quien desee seguir la transmisión del evento en vivo, podrá hacerlo en los siguientes canales:
Youtube: Nueva República
Facebook: https://www.facebook.com/nuevarepublica.co
Enero 28 de 2021
Por Ricardo Puentes Melo
Octubre 10 de 2020
En octubre de 2012, después de mucho rogarle a Álvaro Uribe que rompiera relaciones con Juan Manuel Santos -relaciones que él mantenía arguyendo que no había distanciamiento y que uribistas como Nieto y Zuluaga estaban apoyando ese gobierno-, logramos convocar a Uribe en Medellín para sacar adelante la idea de un nuevo partido que a la postre sería el Centro Democrático.
Allí conocí a Hugo. Almorzamos al otro día y hablamos sobre lo humano y lo divino. Empezó una férrea amistad que perduró ocho años exactos hasta que, el 1 octubre de este año Hugo falleció por complicaciones de varias enfermedades que, junto al COVID19 (del cual había sido diagnosticado como “negativo” pocos días antes), tuvieron ese desenlace.
Hablábamos por teléfono mínimo una vez por semana. Me manifestaba su decepción de Álvaro Uribe y el Centro Democrático, al cual se refería como “una cueva de bandidos”, y solo rescataba de allí a Rafael Nieto, de quien se desencantó en el último mes antes de fallecer.
Hugo Tovar fue un hombre honesto, un abogado brillante y un incansable luchador por Colombia. Sufrió muchas traiciones a lo largo de su vida, pero la que más le dolió fue la de Álvaro Uribe Vélez quien, tramando con su eterno asistente, Ernesto Macías, a quien Hugo no rebajaba de “tipo mediocre, ignorante y canalla que lo único notable que hizo en su vida fue pasar de cuidandero de gallinas en fincas a ser cargamaletas de Uribe, sin ser siquiera bachiller”, le cerraron las listas del Centro Democrático obligándolo a salir de allí por la puerta trasera. Una infamia
Hugo fue de los primeros en poner atención a la idea que, junto a Rodrigo Obregón y otros amigos, veníamos trabajando para formar un partido de verdadera derecha, basado en los valores absolutos morales contenidos en las Escrituras.
Así que cuando la idea avanzó, Hugo -que no era especialmente rezandero- luego de confirmar que no éramos un partido confesional sino uno con valores, se unió decididamente y con entusiasmo. “Nueva República es la única opción que le queda a este país, Ricardo, y hay que meterle toda la ficha. Yo espero a que me salgan unos procesos por ahí, y financiamos esta vaina. Hay que hacerlo o si no, a Colombia se lo lleva el diablo.”
Siendo el de más edad de nosotros, fue el que mostró la disposición más emocionada para desaprender lo malo que había recogido de las teorías y cuentazos de lo que debía ser la “derecha”, para aprender lo que debía ser una propuesta política basada en valores para salvar a Colombia.
Hugo era nuestro candidato para encabezar una lista al Senado. Su experiencia, su capacidad, su rectitud a toda prueba y su energía vital lo convirtieron en el hombre ideal para dirigir esa lista. Al principio, Hugo se mostraba reticente a hacerlo, “el gobierno del Centro Democrático es una mafia muy jodida, y no nos van a dejar llegar. A mí me robaron las elecciones pasadas. Me lo dijo el mismo Registrador.”
Pero después “si nos van a robar, que nos roben… pero esta pelea hay que darla. Lo único es que tengo que mejorarme un poco de mis dolencias, Ricardo. Pero cuenten conmigo.”
No alcanzó. La combinación de males se lo llevó antes de tiempo.
Días antes, se había disculpado de no asistir a una de las reuniones que habíamos programado para el tema de Nueva República.
El 21 de septiembre se había hecho las pruebas para coronavirus. Salieron negativas. “Gracias a Dios”, dijo.
El 23 de septiembre escribió al chat del grupo de NR: Queridos amigos. Estoy hospitalizado. Resultado positivo para Covid. Y de esto me dependió la neumonía. Funcionando al 50%”
Nos dijo que podíamos llamarlo, pero muy brevemente por recomendación médica. Y anotó, respecto a las conferencias de capacitación que estamos ofreciendo en NR: “Más tarde la escucho.”
El 24 le pregunté como seguía. “Estable -respondió- Datos de hoy 10:15am. Oxigenación 97, Cardio 75. Tensión 121-51. Temp. 35.3”
Fue la última vez que respondió mensajes. Ya ni siquiera le aparecían como “leídos” en su WhatsApp. No contestaba llamadas. Nada.
Y nos dejó el 1 de octubre. El gran Hugo, el joven Hugo, el aprendiz y maestro Hugo Tovar Marroquín.
Será un irremplazable.
En Nueva República, tu casa -Hugo- tu proyecto, honraremos tu memoria y conservaremos tu recuerdo. No abandonaremos esta lucha en la que creíste y a la cual dedicaste hasta tu último aliento. Lo prometemos.
Adiós, amigo.

Este es el primero de una serie de videos que forman parte del Taller que Ricardo Puentes organizó para aquellas personas que desean saber el porqué de nuestra propuesta de Nueva República, de un partido basado en valores cristianos. El Taller se llama, precisamente, “POLÍTICA Y VALORES CRISTIANOS”, y explicará las bases fundacionales del partido en un vocabulario fácil de entender.
Dice parte del primer video:
“Sin excepción, todas las teorías conspiranoicas tienen un ingrediente común: Son agendas globalistas para controlar la humanidad.
“Ya sea desde los reptilianos, de David Icke, o los ríos y ríos de literatura sobre los jesuitas (sobre quienes yo mismo he escrito bastante), los masones, la masonería invisible, los sabios de Sion, los judíos sionistas, los extraterrestres, el vaticano, la realeza merovingia, Los Bilderberg, Skull and bones, la banca internacional, etc, etc, etc, el ingrediente común es el mismo: un grupo de personas que, a través de los tiempos, sin saberse por qué, han planeado acciones sobre la humanidad para controlarla con el engaño, la pobreza, el hambre, al mismo tiempo que los conspiradores se enriquecen y amplían su poder.
“La gama de teorías conspirativas es tan amplia como escasas son las explicaciones que nos resuelvan satisfactoriamente la pregunta: ¿Por qué un grupo de personas por allá en el siglo XV se reúne para conspirar por el poder del mundo sabiendo que ellos mismo no gozarían completamente de esa victoria?
“La respuesta la daremos acá. Porque si bien es cierto que muchas de estas teorías son absolutamente demenciales, también es cierto que existe un grupo de globalistas que se han hecho visibles, sin ellos quererlo, y que no esconden sus intenciones, aunque las disfracen de intenciones altruistas.”
Acá pueden ver el primer capítulo de la serie:
Comunicado a la opinión pública
El gobierno de Colombia está dispuesto a desconocer tercamente que nuestro país ha sido aliado histórico de los Estados Unidos de América y, de espaldas a la voluntad de la nación, se empeña en colocarse del lado de las naciones auspiciadoras del terrorismo internacional y, en especial, de aquellos gobiernos que han patrocinado y financiado, de manera sistemática, a los grupos narcoterroristas responsables de cientos de miles de colombianos asesinados, secuestrados, masacrados; que han violado miles y miles de niños campesinos a quienes, luego, en su mayoría han ingresado a sus filas, en tanto que otro número significativo de menores de 14 años, luego de haber sido violados por cabecillas y subalternos, han sido ejecutados luego de ser torturados y descuartizados por órdenes de aquellos que han sido considerados iguales por este gobierno y por todos los partidos políticos que se han convertido en cómplices de esta maldad.
El gobierno de Iván Duque se hace el de la vista gorda frente a la actitud abiertamente desafiante de Cuba al alojar a los terroristas del ELN, autores de varias masacres, entre las que recordamos la más reciente, la de la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, donde, el 17 de enero de 2019, asesinaron a 23 personas y dejaron heridas de gravedad a otras 120, la mayoría de víctimas, jóvenes estudiantes formándose como oficiales de policía.
Recién comenzando su gobierno, el presidente Iván Duque y el Centro Democrático facilitaron la huida hacia Cuba -por complicidad o por omisión- de los peligrosos narcoterroristas, alias Iván Márquez, alias Jesús Santrich, alias Gentil Duarte, alias El paisa, alias Romaña y otros cabecillas.
Luego, se puso en contra de la propuesta de Estados Unidos de América de implantar el embargo a Cuba como medida de presión para frenar el apoyo de la isla al terrorismo internacional.
No le bastó eso al presidente Iván Duque, sino que recientemente, en una alocución televisada, hizo un llamado a Cuba para “estrechar los lazos de amistad.” Esto, luego de que el gobierno de Donald Trump incluyera a Cuba en la lista de países aliados del terrorismo. La señal a la opinión internacional fue: “Privilegiamos la amistad personal que tenemos con el gobierno de Cuba, a los lazos de amistad y cooperación históricos que tenemos con Estados Unidos.”
Esto, por supuesto, en contravía del sentir nacional. No por nada, según las últimas encuestas, más del 70% de los colombianos no aprueba la manera como este gobierno conduce a Colombia.
Nueva República protesta firmemente contra esta bofetada que el gobierno de Iván Duque ha propinado al pueblo norteamericano, cuyos impuestos han sido encauzados a financiar al gobierno de Iván Duque en su inexistente lucha contra el narcotráfico. Son impuestos cuyo destino no ha sido esta lucha sino, al revés, la financiación de los pactos con grupos terroristas que se han obsesionado con destruir al pueblo americano.
El dinero de los contribuyentes norteamericanos ha servido para, al contrario de lo pactado, acrecentar exponencialmente la existencia de cultivos ilícitos eludiendo el compromiso internacional de combatirlos mediante la aspersión aérea con glifosato.
Nos oponemos a las pretensiones del gobierno de Iván Duque y el Centro Democrático, en ese derrotero de apoyo a los grandes patrocinadores del narcoterrorismo a nivel mundial, y hacemos un llamado al pueblo colombiano para que nos apoye en este llamado a la cordura.
Entendemos que la mayoría de los colombianos rechazan el camino que ha escogido Iván Duque, protegiendo a los narcoterroristas y haciéndose su cómplice y, por tanto, hacemos un llamado para que, en un despertar de la consciencia y los valores, nos unamos alrededor de la propuesta de Nueva República por el país que todos queremos.
Nueva República
Comité Ejecutivo Nacional
Junio 16 de 2020
Comunicado a la opinión pública
En Nueva República estamos conscientes de que las mentiras, el engaño y la maldad del Partido Comunista Chino, aliado especial del Centro Democrático, lograron que el virus COVID-19 abandonara las instalaciones de los laboratorios de Wuhan para convertirse en la pandemia que todos conocemos y sufrimos.
También conocemos la complicidad de la Organización Mundial de la Salud dirigida por el señor Tedros Adhanom Ghebreyesus, en la tragedia mundial que sigue avanzando.
La negligencia (o maldad) del gobierno comunista chino ha dejado un costo elevado de víctimas en Colombia -víctimas cuyo número sigue aumentando-, un daño irreparable en la economía de Colombia. Los efectos de estos daños solo pueden compararse a los causados por una guerra mundial. Y así lo han dicho los expertos.
Por lo tanto, expresamos que:
- Nueva República se opone a las medidas represivas que el gobierno de Iván Duque y cientos de administraciones locales han aplicado sobre la ciudadanía extirpando dos de los principales derechos y libertades individuales de nuestra democracia: El de la movilidad, y el de la libertad de expresión. Las medidas que, bajo la excusa de la defensa del bien común, podrían conducirnos al totalitarismo y al fascismo.
- Los colombianos tenemos derecho a saber si es verdad que el gobierno de Iván Duque conocía de los peligros reales del Coronavirus, igual que lo sabía el gobierno de España.
- Los colombianos tenemos derecho a conocer la cifra exacta de afectados, decesos y recuperados de esta pandemia.
- Exigimos cifras reales de las pruebas tomadas, cuántas resultaron positivos y qué protocolo de seguimiento se está dando a los casos. Ciudad por ciudad.
- Exigimos pronunciamiento oficial sobre estas cifras, y cómo éstas pueden ser verificadas.
- Igualmente, exigimos que el gobierno de Colombia reclame al gobierno de China y se le aplique una sanción pecuniaria para indemnizar a las víctimas hospitalarias y sus familiares, y para indemnizar a los colombianos cuyos trabajos y empresas resultaron afectados.
- Exigimos la cancelación inmediata de los contratos que Colombia y el gobierno de China celebraron para adelantar obras de infraestructura en nuestro país.
- Exigimos que les sean revocadas las visas de residencia y trabajo otorgadas a los centenares de ciudadanos chinos en razón de los acuerdos entre Colombia y China, y cuando ya se conocía la existencia de la propagación del virus COVID-19; y solicitamos que sean deportados de inmediato a su país.
- Exigimos que los derechos individuales, hoy bajo represión en Colombia, sean regresados a los ciudadanos, sin excusas y de manera inmediata.
- Hacemos responsable al gobierno de Iván Duque por las vidas de los colombianos y por la situación de hambruna que empieza a desatarse en Colombia por causa del mal manejo de la pandemia.
- Solicitamos que, de manera inmediata, Colombia se retire de la OMS y que el gobierno presente una carta de protesta ante esa entidad por los daños causados por su complicidad con el gobierno de China en el desarrollo de esta pandemia.
Nueva República
Comité Ejecutivo Nacional
Mayo 2 de 2019

Vemos con profunda preocupación que el gobierno del presidente Iván Duque se ha abstenido de respaldar las acciones del gobierno de los Estados Unidos para enfrentar el terrorismo internacional iraní, que es una amenaza no solo para ese país, sino que lo ha sido durante décadas para Colombia.
El General iraní Quasem Soleimani ha sido el cerebro, desde 1979, de la financiación iraní a grupos narcoterroristas como las FARC, en Colombia. Y mediante agrupaciones como Hezbollah, ayudados por gobiernos cómplices como los de Cuba y Venezuela, han introducido a Colombia poderosas armas que están en manos de FARC y ELN.
De igual manera, los organismos de inteligencia colombianos y norteamericanos saben perfectamente que Soleimani fue pieza clave en las negociaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, y que una delegación estuvo reunida en La Habana con miembros del gobierno colombiano y personalidades de diversos partidos políticos que acudieron a Cuba en el marco de ese proceso.
El presidente Iván Duque, y su gobierno, saben también que Hezbollah financia con fuertes sumas de dinero la carrera política de los “desmovilizados” de este grupo terrorista de FARC porque tienen obvios intereses en que FARC acrecienten su poder político y, de esta manera, puedan usar recursos públicos manejados por el gobierno para consolidar su presencia en Colombia.
Hezbollah y las FARC, ambos grupos terroristas, narcotraficantes y, ahora, “políticos”, siguen siendo narcotraficantes y terroristas. Y el régimen iraní patrocina la desestabilización en la región financiando esas actividades y facilitando el ingreso de armamento y la salida de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
Señor presidente Iván Duque, usted es libre de tener entre sus aliados y afines ideológicos a quienes le plazca. Pero como presidente de la República de Colombia usted está obligado a velar por la seguridad del país y representar los intereses de la mayoría de colombianos, que han sido víctimas del flagelo de la droga y el terrorismo. Y por eso deploramos que usted no se haya manifestado, como presidente de Colombia, en apoyo a nuestro mayor aliado, que son los Estados Unidos de América.
En cambio, usted y su gobierno siguen haciendo alianzas con los regímenes terroristas y financiadores de terroristas, hasta permitirle los extremos de continuar con los acuerdos de intecambio con la Universidad Nacional de Colombia, un ente público al que usted le sigue permitiendo que, bajo la excusa de la “autonomía universitaria” haga alianzas con entidades criminales que han llenado de sangre los suelos de la patria.
Exigimos, como colombianos que obtuvimos mayorías en el plebiscito contra el terrorismo, que usted manifieste el apoyo de los colombianos al gobierno del presidente Donald Trump en su lucha contra el terrorismo internacional financiador de Hezbollah y de Hamas, Irán, que ha financiado -también- la creación del Estado Palestino, idea que usted y su gobierno secundaron en contra de los intereses del pueblo de Israel, víctima histórica de ellos.
Nueva República
Comité Ejecutivo Nacional
Enero 8 de 2020
Un bello texto de Pedro Corzo, quien no se considera creyente pero reconoce la importancia de los valores cristianos de Occidente para el éxito de una nación.
Tomado de Periodismo Sin Fronteras
Hace unas semanas estaban decorando un popular supermercado de la ciudad con letreros que deseaban felices fiestas a sus usuarios, aludiendo, supongo, a la Navidad y Fin de año, la lectura fue muy chocante, percibí que se estaban trivializando conmemoraciones sobre las cuales, en gran medida, se sustentan nuestros valores y conducta.
Términos como el de Felices Fiestas, presente en mucha de la publicidad de radio y televisión, obvian que los días que se festejan tienen que ver con una religión en particular y no con actividades de carácter personal o circunstancial.
No es razonable ni justo que la corrección política por una parte y la holgazanería por otra, nos lleve a desconocer tradiciones y otros factores claves de nuestra cultura. La mayoría tiende a defender el terruño en el que dio su primer bufido, sin embargo, a veces, descuida los fundamentos sobre los cuales se originaron sus singularidades.
No estamos envueltos en un conflicto de nacionalidades, política o ideologías. Es mucho más profundo. Estamos en un trance que amenaza quebrantar los fundamentos de nuestra manera de vivir que a pesar de sus omisiones e incorrecciones es más que evidente que se corresponde mejor que ningún otro con la condición humana.
Estas reflexiones no contrarían la tolerancia que es un componente básico de nuestra formación, tampoco, implica que aceptemos impasibles la pérdida de nuestra identidad cultural como se aprecia promueven algunos sectores de la sociedad que consideran que la quiebra de nuestros principios éticos favorecerá la consecución de sus agendas personales. En realidad gestar una comunidad fundamentada en el antagonismo y la atomización de los derechos del ser humano conduciría a la destrucción de nuestros valores e inexorablemente a una crispación y lucha constante en la que todos seriamos vencidos.
La repetición de estas propagandas me condujo a recordar los constantes llamados de atención de mi médico y amigo, además de compañero de lucha contra la dictadura desde los años sesenta, Santiago Cárdenas, que siempre está alertando sobre el relativismo y la creciente corrección política que conduce a actuar y callar todo lo que puede contrariar a terceros, aun cuando esos terceros no se esfuercen por respetar las convicciones de los otros.
Muchas de las informaciones a las cuales accedemos le dan toda la razón a Cárdenas. Es muy frecuente leer o escuchar a importantes personalidades que callan ante situaciones o pronunciamiento que cuestionan en privado o que atentan contra las normas que dicen defender. Acatan los mandatos o instigaciones de sectores que no aceptan que las mayorías también tienen derechos a opinar y defender sus creencias, sin que eso implique un odio particular o discriminación de lo que cuestionan.
Mi reacción ante la trivialización de las Navidades no fue consecuencia de convicciones religiosas que no me distinguen, la mayor parte de mi vida he dudado de la existencia de un ser superior, sin embargo, hago todo lo posible por cumplir las normas de conductas que los entendidos identifican como moral cristiana, postulados que no siempre alcanzo a cumplir.
Querer quebrar por los motivos que sean la columna vertebral de nuestra civilización no tiene justificación, pero que guarden silencio aquellos que están medianamente satisfechos con los aspectos fundamentales de nuestras costumbres y hábitos es incomprensible. Sin dudas que nuestra sociedad no es perfecta, convivimos con sentimientos y acciones que deberían avergonzar a quienes las practican, no obstante, hemos progresado y podremos hacerlo mucho más si aceptáramos plenamente la divisa sartriana de “Mi libertad se termina donde empieza la de los demás”.
Ante las actuales circunstancias deberíamos ser conscientes de que no hay espacios para el “Dejar hacer y dejar pasar”, el ciudadano, no el estado, debe actuar como le corresponde. La educación, es la clave de la coexistencia, aceptar las diferencias e intentar superarlas sin buscar culpables es un progreso.
Tolerar y respetar es fundamental para la convivencia, no es racional aceptar la cohabitación con aquellos que quieren destruir los valores y costumbres sobre los que se sostiene la sociedad que les acoge, tal acción, sería como abrir la espita del crematorio donde tendrá lugar la incineración de las convicciones de quien por propia voluntad, dejó de ser libre y se convirtió en esclavo. El primer deber de un hombre libre es defender sus convicciones y no cometer suicidio.
Por Pedro Corzo
Tomado de Periodismo Sin Fronteras
El hombre no está hecho para gobernar a otros hombres. El poder corrompe, por eso el gobierno debe ser limitado y los poderes deben estar separados. Esa es una norma bíblica.
En la época de Samuel, los hijos del sacerdote Elí eran corruptos y gestionaban favores espirituales, igual los hijos de Samuel, a quienes éste nombró jueces, se dejaban sobornar y “pervirtieron el derecho” haciendo de cuenta que Dios no existía.
Israel tuvo los jueces que se merecía: corruptos. Y tuvo los reyes que se merecía: corrompidos que oprimían y robaban al pueblo. Israel desechó la guía de Dios y adquirió lo que merecía.
Igual sucede hoy en nuestros países. Desechando a Dios y abrazando el Humanismo (ya sea por ignorancia o por maldad), suben al poder los presidentes, congresistas y jueces que se merecen: Corruptos, ladrones, degenerados y bandidos.
Estas personas han sido elegidas para velar por la Constitución (incluso si ésta es mala, como en el caso de Colombia), y deberían aplicar las leyes como lo ordena la Constitución, no como les parece a ellas.
Pero el resultado ha sido otro. Los corruptos en el poder juzgan desechando la Constitución, acomodan la Carta a su manera y, desde el Congreso, el Ejecutivo y la rama Judicial, se reciben sobornos para favorecer a los sucios que les dan el dinero para perpetuarse en el poder.
En Colombia vemos cómo el poder Ejecutivo se tomó el poder por completo desde las épocas de Juan Manuel Santos quien, con el contubernio de Álvaro Uribe y el Centro Democrático (partido de “oposición”) violó el deseo soberano de la voluntad popular expresada en el plebiscito que ordenó terminar con los diálogos con las FARC. Santos, Uribe, Cuba y las FARC negociaron la traición a Colombia y decidieron colocar un presidente que garantizara a todos impunidad, que no permitiera que se encarcelara, por ejemplo, a los terroristas marxistas ni a los que se lucraron con los sobornos de Odebrecht. Ese presidente consensuado fue Iván Duque.
Aunque juró defenderla, Duque siguió adelante con la destrucción de la Constitución, pasándosela por la faja.
El senado y la cámara de Representantes, entretanto, se han convertido en un prostíbulo donde venden sus servicios al mejor postor. Son ellos quienes hacen las leyes necesarias para traicionar al electorado e, incluso a sus partidos. Los congresistas saben que no serán eternos en sus curules, y buscan asegurar su futuro económico y el de sus familias. Así que reciben los cheques de sobornos para concebir leyes que beneficien, no al país, sino a las corporaciones, a los monopolios como el de Sarmiento Angulo, socio de los robos marca Odebrecht. Igual hacen los fiscales y jueces. Hay dinero para comprar a todo el mundo, y todas estas personas, incluido el Ejecutivo, están dispuestas a recibir montones de dinero para poder retirarse habiendo acrecentado fabulosamente sus fortunas.
Los congresistas se venden, entonces, a los grandes negocios, a las empresas que más les paguen. Conozco, gracias a fuentes de primera mano, muchos negociados donde nuestros “padres de la patria”, incluso aquellos que han pasado como de derechas, rectos y honestos, han recibido pagos de millones de dólares solo por autorizar acuerdos con multinacionales de energía, vías, turismo, petróleo, empresas de seguridad, zonas francas, o negociar impuestos a cervecerías, azucareros, etc. La corrupción y el ladrocinio en Colombia son realmente repugnantes.
Para asegurar la impunidad en esta cadena de asquerosidades, nombran fiscales amigos, jueces y magistrados compadres, ministros de la familia. Es una plutocracia de bandidos que se pelean entre ellos mismos para tener derecho a los sobornos más jugosos.
Los líderes cristianos, supuestamente desprovistos de las bajezas de los carruseles de la corrupción, callan porque también reciben su tajada. Les proveen cargos burocráticos, contratos millonarios, exenciones de impuestos, promesas de no examinar los dineros calientes en sus iglesias y les añaden el prestigio de ser fotografiados junto al presidente o a los congresistas. Las ovejas esquilmadas aplauden, como en los días de Samuel, mientras las roban y violan, pensando que toda esa suciedad es por obra y gracia de Dios. Es la granja de idiotas.
Y los periodistas, que deberían velar y denunciar la corrupción, no bien comienzan a mencionar un tema específico, son llamados y negociados con publicidad estatal y de los empresarios afines al gobierno, cheques bajo la mesa, invitaciones a los círculos sociales del poder, emisoras, canales de televisión.
Todo el dinero para sobornar sale de los bolsillos de los contribuyentes.
A los poquísimos periodistas que se atreven a denunciar los persiguen judicialmente o los asesinan, a menos que se conviertan, también, en bufones y propagandistas de los ladrones.
Sí. Se tienen los gobernantes merecidos. Los colombianos siguen votando por esas mafias que se hacen llamar partidos políticos y luego pasan la resaca de la decepción en parrandas vallenatas, carnavales, campeonatos de futbol y reinados de belleza.
Por fortuna, también, están naciendo partidos políticos, como Nueva República, que se ha echado al hombro la tarea de acabar con esa feria de rateros e instaurar una propuesta política basada en los valores absolutos contenidos en las Escrituras. Los derechos absolutos son dados por Dios y nadie, ni siquiera los bandidos del gobierno, pueden desproveernos de ellos.
Por Ricardo Puentes Melo
Tomado de Periodismo Sin Fronteras
Diciembre 18 de 2019
El día de ayer, el presidente Donald Trump anunció el envío de una carta a la presidente de la Cámara de Representantes, señora Nancy Pelosi. Acá la publicamos en español. Si desean ver la carta original, pulse acá: Carta de Trump a Pelosi
Casa Blanca
Washington, D.C., Diciembre 17 del 2019
A la honorable Nancy Pelosi, presidente de la Cámara de Representantes
Estimada presidente:
Le escribo para expresar mi más fuerte y poderosa protesta contra la cruzada partidista de juicio político que está siendo impulsada por los demócratas en la Cámara de Representantes. Este proceso representa un abuso de poder inconstitucional y sin precedentes por parte de los legisladores demócratas, uno sin igual en dos siglos y medio del historial legislativo estadounidense.
Las imputaciones para un juicio político presentadas por la comisión de procesos jurídicos no son reconocibles bajo ningún estándar de teorías ni interpretaciones constitucionales, ni jurisprudencia. No incluyen delito, fechoría ni ofensa alguna. ¡Le han rebajado su importancia a la horrenda palabra de «impeachment»!
Al proseguir con su inválido procedimiento, están violando sus juramentos, están rompiendo con su lealtad a la Constitución y están declarando una guerra abierta en contra de la democracia estadounidense. Se atreven a invocar los nombres de los padres fundadores en su maniobra para anular las elecciones cuando sus acciones rencorosas demuestran un desprecio sin límites hacia el proceso fundacional de Estados Unidos y mientras su conducta atroz amenaza con destruir justamente aquello que los padres fundadores dedicaron sus vidas para construir.
Peor que la ofensa a los padres fundadores es la afrenta a los estadounidenses fieles al decir reiteradamente «rezo por el presidente», a sabiendas de que no es cierta su expresión a menos que la digan con connotación negativa. Es terrible lo que están haciendo, pero ¡ustedes tendrán que vivir con ello y no yo!
Su primer cargo, de «abuso de poder», es una invención poco sincera, sin fundamentos, sin mérito, producto de su imaginación. Saben que tuve una conversación completamente inocente con el presidente de Ucrania. Después tuve una segunda conversación que ha sido citada incorrectamente, tergiversada y representada erróneamente de manera fraudulenta. Afortunadamente fue tomada una transcripción de la conversación, y saben por esa transcripción (que de inmediato hicimos disponible) que el párrafo en cuestión fue intachable. Le dije al presidente [Volodímir] Zelensky: «Me gustaría que nos hiciera un favor, empero, porque nuestro país ha padecido mucho y Ucrania bien lo sabe». Dije que nos hiciera un favor, no que me hiciera un favor, y que lo hiciera al país no a una campaña. Luego hice mención del procurador general de Estados Unidos. Cada vez que hablo con un líder extranjero pongo primero los intereses de Estados Unidos, como hice con el presidente Zelensky.
Está convirtiendo un desacuerdo respecto a políticas entre dos ramas del Gobierno, en una ofensa enjuiciable; y eso no es tanto más legítimo que si el poder ejecutivo imputara a integrantes del Congreso delitos por ejercer legalmente su poder legislativo.
Saben muy bien que el vicepresidente Biden aprovechó el poder de su cargo y 1.000 millones de dólares en fondos de ayuda estadounidense para forzar a Ucrania a despedir al procurador que estaba indagando a la empresa que le pagaba millones de dólares a su hijo. Lo saben porque [Joe] Biden presumió de ello en un vídeo. Biden dijo sin tapujos: «Les dije: ‘no van a conseguir los miles de millones’ … Volteé a verlos y dije: ‘Me voy en seis horas. Si no despiden al procurador no les llegará el dinero’. Pues, vaya, lo despidieron». Ahora me quieren enjuiciar a mí al acusarme en falso de hacer lo que Joe Biden ha admitido que él hizo.
El presidente Zelensky ha dicho varias veces que yo no hice nada y que no hubo presiones. También hizo énfasis en que fue «una buena llamada», que él «no sintió presión», y dijo explícitamente: «nadie me dio un empujón». El canciller ucraniano declaró claramente: «Nunca he visto un vínculo directo entre las investigaciones y la asistencia en materia de seguridad». También dijo que «no hubo presión». El senador Ron Johnson, de Wisconsin, simpatizante de Ucrania que se reunió en privado con el Presidente Zelensky, ha dicho que: «En ningún momento en esa reunión… hubo mención alguna por parte de Zelensky o cualquier ucraniano de que se sintieron bajo presión de hacer algo a cambio de la asistencia militar». Ha habido muchas reuniones entre representantes de Ucrania y de nuestro país. Ni una sola vez se quejó Ucrania de que se le ejerciera presión, ¡ni una sola! El embajador Sondland testificó lo que yo le dije: «No hubo quid pro quo. No quiero nada. No quiero nada. Le dije al presidente Zelensky que hiciera lo correcto y que cumpliera promesas de campaña».
El segundo cargo, la presunta «obstrucción al Congreso», es absurdo y peligroso. Los demócratas de la Cámara Baja quieren enjuiciar al presidente legítimamente electo de Estados Unidos por ejercer privilegios basados en la Constitución y que han sido ejercidos de manera bipartidista por Gobiernos previos de ambos partidos a lo largo de la historia de nuestro país. Con ese estándar, cualquier presidente estadounidense habría sido enjuiciado varias veces. Como advirtió el profesor de Derecho Jonathan Turley, de corte liberal, cuando compareció ante los demócratas del Congreso: «No puedo recalcar más esto: si enjuician a un presidente, si hacen que los delitos de responsabilidad no se atiendan en los tribunales, eso es un abuso de poder. Es su abuso de poder. Estarán haciendo exactamente lo que critican que hizo el presidente».
Todos, incluida usted, saben qué está pasando aquí en realidad. Su candidata [Hillary Clinton] perdió las elecciones en 2016, con una golpiza en el Colegio Electoral (306 a 227), y ustedes y su partido no se recuperaron de la derrota. Han desarrollado un caso abarcador a partir de lo que muchos en los medios llaman el Síndrome de Desequilibrio de Trump y, tristemente, ¡nunca lo van a superar! Están indispuestos y son incapaces de aceptar el veredicto que surgió de las urnas durante la gran elección de 2016. Así que han pasado tres años seguidos intentando socavar la voluntad del pueblo estadounidense y anular sus votos. ¡Consideran a la democracia como su enemiga!
Presidente Pelosi, usted admitió apenas la semana pasada en un foro público que el esfuerzo por enjuiciar de su partido ha durado «dos años y medio», mucho antes de que se enteraran que hubo una llamada telefónica con Ucrania. 19 minutos después de que asumí el juramento, «The Washington Post» publicó una noticia con el titular: «La campaña para enjuiciar al presidente Trump comienza». Menos de tres meses después de mi toma de protesta, la representante Maxine Waters dijo: «Voy a luchar cada día hasta que sea enjuiciado». Los demócratas de la Cámara Baja presentaron la primera propuesta de juicio político en mi contra apenas unos meses después de mi toma de protesta, por la que será considerada una de las mejores decisiones de este país, el despido de James Comey (véase los reportes del inspector general), quien el mundo ahora sabe es uno de los policías más corruptos que ha vivido en nuestro país. Una representante que despotrica y desvaría, Rashida Tlaib, declaró unas horas después de asumir su cargo: «Vamos a entrar y vamos a enjuiciar al hijo de ****». El representante Al Green dijo en mayo: «Me preocupa que si no enjuiciamos a este presidente, que será reelegido». De nuevo, usted y sus aliados dijeron e hicieron todas estas cosas antes de enterarse de algo del presidente Zelensky o de cualquier cosa relacionada a Ucrania. Como sabe bien, este impulso por enjuiciar no tiene nada que ver con Ucrania ni con la conversación completamente apropiada que tuve con su nuevo presidente. ¡Solamente tiene que ver con su intento de deshacer la elección de 2016 y con robarse la elección de 2020!
El congresista Adam Schiff hizo trampa y mintió varias veces y hasta la fecha, inventándose de manera fraudulenta, de la nada, mi conversación con el presidente Zelensky de Ucrania; leyó su lenguaje fantasioso al Congreso como si lo hubiera dicho yo. Sus mentiras y decepciones sin pudor, que empiezan con el engaño sobre Rusia, es una de las principales razones por las que estamos donde estamos hoy.
Usted y su partido están desesperados de distraer del extraordinario estado económico del país, del gran auge de trabajos, de niveles históricos de las bolsas, de una creciente confianza y de ciudadanos que florecen. Su partido simplemente no puede competir con nuestro récord: siete millones de empleos nuevos; el nivel de desempleo más bajo para estadounidenses negros, hispanos y asiáticos; un Ejército reconstruido; una asociación para veteranos reformada por completo con poder de elección y rendición de cuentas para con nuestros grandiosos veteranos; más de 170 jueces federales y dos magistrados de la Corte Suprema; recortes históricos en impuestos y regulaciones; la eliminación del mandato individual del seguro de gastos médicos; la primera caída en precios de medicamentos de receta en medio siglo; el primer nuevo brazo de las Fuerzas Armadas desde 1947, la Fuerza Espacial; una fuerte protección a la Segunda Enmienda; reforma a la justicia penal; la derrota del califato del Estado Islámico y la matanza del líder terrorista número uno del mundo, Al-Baghdadi; el remplazo del desastroso acuerdo comercial TLCAN con el maravilloso T-MEC (con México y Canadá); un hito de acuerdo comercial en fase uno con China; grandes nuevos pactos comerciales con Japón y Corea del Sur; el retiro del terrible acuerdo nuclear con Irán; la cancelación de los injustos y costosos Acuerdos Climáticos de París; volvernos el principal productor energético del mundo; reconocer la capital israelí para abrir la Embajada estadounidense en Jerusalén, y el reconocimiento de la soberanía israelí en los Altos del Golán; una reducción colosal de los cruces fronterizos ilegales, el fin de la política de capturar y liberar y la construcción del muro fronterizo: eso es solo un principio y hay mucho más por enlistar. No pueden defender sus políticas extremas –de fronteras abiertas, migración en masa, tasas de delincuencia altas, un sistema de salud socializado, la destrucción de la industria energética estadounidense, abortos tardíos pagados por los contribuyentes, la eliminación de la Segunda Enmienda, teorías de leyes y justicia de ultraizquierda y la obstrucción partidista constante del bien común y del sentido común.
No hay nada que preferiría hacer que dejar de referirme a su partido como los Demócratas que No Hacen Nada. Desafortunadamente, no creo que me den la oportunidad de hacerlo.
Tras tres años de investigaciones injustas y sin fundamentos, con 45 millones de dólares gastados, 18 fiscales demócratas enfurecidos, toda la fuerza del FBI cuando tenía un liderazgo comprobadamente incompetente y corrupto, ¡no han encontrado NADA! Pocas personas en puestos tan altos han sobrellevado o pasado tales pruebas. No saben, ni les importa, el daño enorme y el dolor al que han sometido a los integrantes maravillosos y cariñosos de mi familia. Ya realizaron una investigación falsa en contra del presidente de Estados Unidos y ahora lo están haciendo de nuevo.
Hay pocas personas que podrían haber lidiado con el castigo impuesto en este tiempo a la vez que hacen tanto para que Estados Unidos y sus ciudadanos sean exitosos. Pero en vez de poner primero al país, han decidido desgraciar aún más a nuestra nación. Fracasaron completamente con el reporte de Mueller porque no había nada qué encontrar, así que decidieron tomar el siguiente engaño en su camino, la llamada con Ucrania, a pesar de que fue una llamada perfecta. Y, por cierto, cuando hablo con países extranjeros hay muchas personas presentes, con permiso en ambos lados, para escuchar la llamada.
Ustedes son quienes interfieren con las elecciones estadounidenses. Ustedes son quienes socavan la democracia estadounidense. Ustedes son quienes obstruyen la justicia. Ustedes son los que aquejan con dolor y sufrimiento a nuestra república para beneficios personales, políticos y partidistas.
Antes de la farsa del enjuiciamiento, fue la cacería de brujas rusa. A pesar de la evidencia al contrario, y a pesar de la verdad, usted y sus representantes aseguraron que mi campaña estaba coludida con los rusos; una mentira grave, maliciosa y difamatoria, una falsedad como ninguna otra. Forzaron a nuestro país a estar agitado y afligido debido a una historia completamente fabricada, que fue comprada de manera ilegal a un espía extranjero de Hillary Clinton y al Comité Nacional Demócrata para abusar de nuestra democracia. Sin embargo, cuando se desmintió su engaño monstruoso y la conspiración demócrata se disolvió como polvo no se disculparon. No se retractaron. No pidieron ser perdonados. No mostraron remordimiento ni una capacidad de reflexión. En vez de eso persiguieron su siguiente cruzada difamatoria y viciosa; fabricaron un intento para calumniar e incriminar a una persona inocente. Todo esto fue motivado por cálculos políticos personales. Su presidencia y su partido son rehenes de los representantes más radicales y desquiciados de la izquierda extrema. Cada uno de sus miembros tiene terror de enfrentarse a un contrincante socialista en sus primarias; eso es lo que impulsa el juicio político. Mire al posible rival del representante Nadler. Mire su propio caso y el de otros. No hundan al país junto con su partido.
Si realmente le importaran la libertad para nuestra nación, entonces dedicarían sus amplios recursos investigativos a exponer la verdad real de los abusos de poder horripilantes del FBI antes, durante y después de la elección de 2016, incluidos el uso de espías en contra de mi campaña, la presentación de evidencia falsa frente a una corte sobre vigilancia extranjera (FISA) y el encubrimiento de pruebas exculpatorias con tal de incriminar a los inocentes. El FBI tiene a personas grandiosas y honradas, pero su liderazgo era inepto y corrupto. Pensaría que les conmocionan personalmente estas revelaciones, porque en su conferencia de prensa el día en que anunciaron que avanzaría el juicio político dijo que ese esfuerzo estaba vinculado directamente al Engaño sobre Rusia desacreditado; declaró en dos ocasiones que «todos los caminos llevan a Putin», a pesar de que sabe que esa es una mentira rotunda. He sido más duro con Rusia que lo que el presidente Obama ni consideró ser.
Cualquier integrante del Congreso que vote a favor de enjuiciar –pese a la verdad, a todos los hechos, evidencias y principios legales— demuestra qué tanto desprecia a los votantes y qué tanto realmente detesta el orden constitucional estadounidense. Nuestros padres fundadores temían el tribalismo de la política partidista y ustedes están cumpliendo esos peores temores.
Lo que es peor, a mí me han dejado sin el debido proceso constitucional desde el primer momento de esta estafa de juicio político y hasta la fecha. Me han negado los derechos más fundamentales que otorga la Constitución, incluyendo el derecho a presentar evidencia, a tener presente a mi defensa, a confrontar a quienes me acusan y a convocar a testigos para también cuestionarlos, como al así llamado delator que empezó todo este engaño con un reporte falso de la llamada telefónica, uno que no tiene relación alguna con cómo fue en realidad la conversación. Ya que presenté la transcripción, que sorprendió y sacudió a los estafadores (que nunca pensaron que se presentaría la evidencia), el así llamado delator, y un segundo supuesto delator, desaparecieron porque los habían cachado en la mentira de que el reporte era fraudulento. Y de repente ya no teníamos acceso a ellos. En otras palabras, cuando se hizo público el contenido de la llamada se deshizo todo su entramado, pero eso no los detuvo de seguir con él.
Les dieron más acceso al debido proceso a quienes fueron acusados en los juicios de Salem por brujería.
Usted y otros en sus comisiones han dicho desde hace tiempo que el juicio político debe ser bipartidista, pero no lo es. Ustedes dijeron que era muy divisivo –sin duda lo es, más de lo que ustedes creyeron posible— ¡y esto empeorará!
Esto no es más que un intento de golpe de Estado ilegal y partidista que, si nos basamos en el sentir popular reciente, fracasará en las urnas. No solamente están tras de mí, como el presidente, sino tras de todo el Partido Republicano. Pero, debido a esta injusticia colosal, nuestro partido está más unido de lo que había estado nunca. La historia los juzgará duramente conforme proceden con esta estafa de enjuiciamiento. Su legado será el de convertir a la Cámara de Representantes, un cuerpo legislativo respetado, en la Cámara estrellada de calumnia para la persecución partidista.
Posiblemente el mayor insulto es que se muestran solemnes, falsamente. Aparentemente respetan tan poco al pueblo estadounidense que esperan que les crean que están tratando este proceso de manera solemne, reticente, reservada. Ninguna persona inteligente les cree. Desde el momento en que gané la elección el Partido Demócrata ha estado viviendo la fiebre del enjuiciamiento. No hay reticencia alguna. Este no es un asunto serio. Están burlándose del proceso de juicio político y ni siquiera están escondiendo su odio hacia mí, hacia el Partido Republicano y hacia decenas de millones de estadounidenses patriotas. Los votantes son sagaces y ven más allá de este juego peligroso, vacuo y demacrado que están jugando.
No tengo duda alguna de que el pueblo estadounidense les hará a usted y a todos los demócratas rendir cuentas en las próximas elecciones de 2020. No olvidarán pronto su perversión de la justicia y sus abusos de poder.
Hay tanto que se necesita hacer para mejorar la vida de nuestros ciudadanos. Es momento para que usted y los demócratas ultrapartidistas del Congreso cesen de inmediato esta fantasía de enjuiciar y regresen a ponerse a trabajar por el pueblo estadounidense. No tengo expectativa alguna de que lo harán, entonces escribo esta carta para registro histórico y para plasmar mis pensamientos de manera permanente e indeleble.
En 100 años, cuando la gente recuerde este asunto, quiero que lo entienda y que aprenda de él para que nunca más le vuelva a suceder a un presidente.
Lo saluda atentamente,
Donald J. Trump
Presidente de Estados Unidos de América
Con copia a: El Senado de Estados Unidos y la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Tomado de Periodismo Sin Fronteras
Sin duda alguna. Existe una agenda globalista. Tanto, que Donald Trump la ha mencionado muchas veces y ha afirmado que Estados Unidos debe oponerse a la misma. Al principio es difícil de aceptarlo, ya que suena tan descabellado imaginar a un grupo de acaudalados satanistas reunidos en algún lugar oscuro, conspirando y planeando cómo van a dominar el mundo, al mejor estilo de los comics con los que crecimos muchos de nosotros.
No es difícil rastrear el poder financiero detrás de la agenda, pero solo mencionaremos acá a George Soros, los Rockefeller, los Morgan, los Carnegie y, por supuesto, los Rothschild. Todos ellos con intereses y socios en la mayoría de países del mundo. Y Colombia no es la excepción. Son ellos quienes controlan el dinero en el mundo, deciden quién come y quién no; definen quiénes serán ricos y quiénes no. Controlando el dinero controlan todo lo demás. Así de sencillo.
Sobre esto se ha escrito muchísimo. Una gran cantidad de esa información es falsa y caricaturesca, pero otra es real y comprobable. El mismo Donald Trump, ya lo dijimos, ha reconocido esa agenda globalista y ha luchado frontalmente contra la misma, ganándose muchos y poderosos enemigos.
Aborto, legalización de las drogas, inmigración ilegal masiva, ideología de género, depravación sexual, financiación de grupos terroristas, préstamos impagables de la gran banca internacional a los países subdesarrollados, corrupción de la clase política, revueltas sociales, injusticia y mucho más, son apenas una muestra de la estrategia que utiliza esta agenda del Nuevo Orden Mundial para desmembrar las naciones y asaltarlas con mayor facilidad.
Por supuesto, de las primeras cosas que toman y utilizan para convertir a la servidumbre a los países, es el sistema educativo y los medios de comunicación.
La razón es que para un dominio total deben poder controlar el descontento popular. Por ello han intentado, ya con éxito, controlar las redes sociales censurando el tipo de manifestaciones que no contribuyen a esta agenda globalista. Con el control de los medios y las redes sociales, utilizan el “divide y vencerás” enfrentando a negros y blancos, feminazis y conservadores, ricos y pobres, indios y no indios, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, empresarios y obreros…. La lista de divisiones es tan larga como uno pueda imaginarlo pero el objetivo es el mismo: enfrentamiento entre los dominados porque eso facilita el control.
En cada país, estos superpoderosos tienen sus alfiles, gente sin escrúpulos que, a cambio de una pequeña porción de las riquezas y el poder, no dudan en vender y traicionar a sus compatriotas. Son familias que detentan el poder y que los traspasan a hijos, nietos, sobrinos para poder perpetuarse en sus pequeños tronos. De cuando en vez, los alfiles traban disputas con otras familias o clanes políticos y financieros locales, solo para ampliar el rango de poder y aumentar la tajada del ladrocinio.
A quienes descubren el entramado y lo denuncian, lo ridiculizan de tal manera que cualquier persona, en el futuro, que entienda lo que sucede, lo pensará dos veces antes de expresarlo.
Miedo al ridículo. Ese miedo al ridículo, miedo a defender los valores y denunciar lo malo, es la mayor arma que tienen los globalistas contra la sociedad.
Por ello es que esa élite utiliza los grandes medios de comunicación, la televisión, la prensa, el cine, la música, creando ídolos e impulsando a quienes apoyan los anti valores hasta colocarlos en la cúspide de la fama para que, de una manera natural, estos famosos se conviertan en la caja de resonancia y sean ejemplo para difundir las degradaciones, el culto a la vanidad, la perversión, el ensalzamiento de lo malo y la rebaja de los valores morales de la nación.
Son ellos quienes deciden lo que es bueno y lo que es malo, son ellos quienes deciden quién debe ser ridiculizado, o perseguido judicial y políticamente cuando la persona no les teme ni a ellos ni al qué dirán. Ahí está la razón de por qué unos pocos pueden controlar a la gran mayoría.
Lo que hacen para ello es, de nuevo, dictar las normas y valores de una sociedad. Usando películas, series de televisión, periodistas simpáticos, cantantes, modelos, reinas de belleza, actores, etc., trastocan los valores cristianos de occidente y dictan un nuevo código moral para imponer lo que es bueno y lo que debe ser malo, lo moral y lo inmoral. Usando estas herramientas publicitarias es que las sociedades han ido aceptando poco a poco que la homosexualidad es deseable, la drogadicción una opción de vida y el delito una forma de talento especial.
Las personas que vivan la vida dentro de esos parámetros dictados por la agenda globalista, no tienen problemas; los más inteligentes e influenciadores serán premiados con galardones, contratos y una vida de éxito como periodistas, empresarios, ministros, cantantes, o lo que se les ocurra ser. La condición es que sean obedientes a las nuevas reglas morales impuestas por los globalistas. Si la gente acepta eso y vive y acepta lo dictado, no es molestada porque es “normal”.
De igual manera, cuando alguien decide salirse de esa matrix y comienza a decidir por sí mismo y a llamar bueno a lo que Dios dice que es bueno, y malo a lo que él llama malo, entonces los globalistas saltarán a la yugular de quien ose salirse de la norma establecida.
El asunto es tan simple que quien comience a pensar por sí mismo y a cuestionar el sistema, no le teme a lo que digan los Rockefeller o George Soros. No, la persona teme a lo que le diga su familia, sus padres, sus vecinos, sus amigos.
El trabajo que han hecho los globalistas es imponer sus propias normas de tal manera que los controlados, los que las han aceptado mediante la prensa, la radio, la televisión, el cine o el sistema educativo, se convierten en un ejército poderoso que intentará aplastar a quien se salga del molde.
Todo ello tiene que ver con cosas como los recientes paros y marchas en Latinoamérica (eso será para otro artículo). Los globalistas crean el problema, financian a los que resolverán el problema teniendo lista ya la “solución” al problema que ellos mismos crearon. Ese es el mismo engaño que siempre les ha funcionado. Y por ello vemos, principalmente, ignorantes y jóvenes saliendo a protestar sin saber exactamente por qué, sintiéndose “parte de la historia”, “parte del cambio”, repitiendo como loros canciones e himnos ya escritos para dar la impresión de que “vientos renovadores de cambio” soplan por nuestros países.
Cuando la verdad es ni son renovadores ni son vientos de cambio. Es el mismo aire pestilente que nos han obligado a respirar haciéndonos creer que “esta vez sí” solucionaremos todo.
Si existiera, al menos, una prensa independiente y libre que no estuviera al servicio de los poderosos globalistas, el asunto sería más sencillo. Pero no hay.
Lo que ellos temen, realmente, es que la gente aprenda que la verdad contenida en las Escrituras es la que los liberará con toda certidumbre. Por eso se burlan y persiguen a quienes predican eso, y financian y promueven a los falsos líderes cristianos que, como dijo Jesús, son solo ladrones y salteadores.